Guía · THC
THC para el dolor
Casi todo el mundo llega al THC después de haber probado el CBD y haberse quedado a medias. Esta guía explica por qué pasa eso, en qué tipo de dolor el THC sí marca diferencia, y cuándo es mejor no tocarlo.
Por qué el CBD se queda corto en algunos dolores
El CBD trabaja sobre todo por la vía antiinflamatoria. En dolor de espalda por sobrecarga, en articulaciones, en recuperación después de entrenar, eso suele bastar: bajas la inflamación y baja el dolor.
Pero hay dolores donde la inflamación no es el problema principal. El dolor neuropático —el del nervio dañado, el que quema o da corrientazos— y el dolor crónico de años tienen un componente de procesamiento en el sistema nervioso central. Ahí el CBD tiene poco a lo que agarrarse.
El THC sí: al unirse a los receptores CB1 del sistema nervioso, cambia cómo se percibe esa señal. Es un mecanismo distinto, y por eso funciona donde el otro no.
En qué dolores se usa
- Dolor neuropático. Neuropatía diabética, dolor post-herpético, lesión nerviosa, dolor de miembro fantasma.
- Dolor oncológico. Donde además el efecto sobre el apetito y las náuseas suma.
- Espasticidad y espasmo muscular. Contractura que no cede, rigidez asociada a patología neurológica.
- Dolor crónico de larga data que ya no responde a lo habitual.
Si tu caso no está en esa lista y es más bien inflamatorio, la respuesta sensata es empezar por la fórmula C. Aquí está la guía del CBD.
Indica casi siempre
Para dolor, el perfil que se busca es el de la I: corporal, sedante, relajante muscular. La sativa es más cerebral y en dolor rinde menos, además de tener más papeletas de generar ansiedad.
Por eso el uso típico es nocturno: la dosis que calma el dolor suele ser también la que te deja sin ganas de hacer nada, y eso de noche es una ventaja y de día un problema. Comparación entre la I y la S.
Cómo se empieza
Con la dosis mínima, de noche, sin nada que hacer al día siguiente, y esperando noventa minutos completos antes de concluir nada. Tres noches iguales antes de mover la cantidad. Subir de una gota en una gota.
La prisa es el enemigo aquí. La mayoría de las malas experiencias con THC no son por el producto: son por haber repetido dosis demasiado pronto.
Cuándo no
Antecedentes de psicosis o esquizofrenia, embarazo y lactancia, cardiopatía, menores de edad, o si tu trabajo implica conducir o controles de sustancias. En todos esos casos la conversación va por otro lado y te lo diremos de frente. Así funciona la asesoría.

Dudas frecuentes
Lo que más preguntan sobre dolor
¿El THC quita el dolor o sólo lo disimula?
Actúa sobre cómo el sistema nervioso procesa la señal de dolor, no sobre la causa. Eso no es disimular —el dolor crónico es en buena medida un problema de procesamiento— pero tampoco es curar: si hay una lesión detrás, sigue estando.
¿Se puede combinar con los analgésicos que ya tomo?
Es exactamente la conversación que hay que tener con tu médico antes, no después. El THC y el CBD comparten las enzimas hepáticas del citocromo P450 con muchos analgésicos y pueden alterar sus niveles en sangre.
¿Voy a quedar dopado todo el día?
Depende del perfil y de la dosis. Por eso para dolor de día se usan dosis bajas o la fórmula de CBD, y el THC se reserva para la noche. Si estás dopado, es que la dosis está mal puesta.
¿Genera tolerancia?
Sí, el THC la genera con uso continuado: hace falta más para el mismo efecto. Se maneja con descansos programados, y es otra razón para no empezar alto.
Cuéntanos qué te duele
Y desde hace cuánto, y qué has probado. Con eso te decimos si el THC tiene sentido en tu caso o si es mejor empezar por la C.